Tratamientos Pregerminativos

En la semilla de varias especies, existen bloqueos naturales, de tipo físico o bioquímico, son estrategias de las especies para conservar la viabilidad por largos periodos. En el caso de los viveros, es indispensable romper dichos bloqueos, o de lo contrario la permanencia en las eras es muy larga, sometiéndose a diversos riesgos y más costos, en especial una germinación heterogénea, que entrega para el transplante plántulas de diferentes tamaños y vigor. Para la superación de las condiciones que detienen la germinación, se hacen necesarios los tratamientos pregerminativos. Es preciso acelerar el proceso de germinación y crecimiento de las plántulas, para evitar riesgos por su mayor permanencia en vivero.

No se pueden recomendar para todas las especies, su acción depende de las características propias de cada una, de modo que la indicación de su uso es particular y para muchas tienen carácter de obligatorio. La prescripción para cada especie se indica en el capítulo I en la descripción de cada especie.

Para la germinación de las semillas son imprescindibles tres requisitos: a) Que la semilla se encuentre en un ambiente cuyas condiciones de humedad, sustrato, disponibilidad de oxígeno y temperatura sean propicias, b) Que el embrión esté vivo y tenga la capacidad de germinar y c) Que sean superadas las condiciones  que impiden la germinación, lo cual se logra regularmente con los tratamientos pregerminativos. En muchos casos, la incapacidad de la semilla para germinar, se debe a la impermeabilidad de la cubierta, o a la presencia de inhibidores o condiciones bioquímicas o morfológicas en general.  Los tratamientos pregerminativos incluyen procesos que favorecen la permeabilidad de la cubierta de la semilla a la entrada de agua y oxígeno.

Efectos de los tratamientos pregerminativos

• Estimulan germinación.
• Rompen latencia física o fisiológica.
• Producen plántulas homogéneas en menos tiempo.
• Reduce costos.
• Evita riesgos.
• Optimiza el uso de insumos.
• Evita la pérdida de semillas

Clases de tratamientos

Se pueden dividir en:

•       Mecánicos/físicos
•       Tratamientos con agua
•       Químicos
•       Tratamientos hormonales
•       Combinaciones de tratamientos

MecÁnicos / fÍsicos

Se aplican a especies con testa dura y/o impermeables, cutinizados que impiden la imbibición de agua y/o el intercambio de gases, modifican la cubierta de la semilla, activan  procesos que se hallan en estado de reposo. Abarcan la escarificación física con lijas o elementos raspantes o cortantes, estratificación, intemperie, quemado de cubiertas, aplicación de temperatura alta, quemado con cautín, golpe de martillo, entre otros varios.

El más utilizado es raspar las semillas con lija para metales u otro elemento abrasivo que escarifique la superficie, hasta que adquieran un aspecto poroso y pierdan su brillo natural, no es indispensable raspar toda el área de la semilla, con sólo una pequeña porción es suficiente para permitir el intercambio. En la práctica es recomendable utilizar un recipiente y recubrirlo interiormente con lija para facilitar el frotado de la semilla.

Lijado de puntas: este tratamiento consiste en desgastar la punta de las semillas, usando una lija o una piedra de superficie rugosa, tratando de hacer más delgada la cubierta. El tratamiento se realiza semilla por semilla cuando el tamaño lo permite.

Quemado: se realiza con cautín (utensilio de soldadura), aplicándolo en un punto de la testa diferente al lugar de ubicación del embrión. La quemadura facilita el intercambio de agua y oxígeno.

Estratificación: Consiste en almacenar a temperaturas adecuadas y condiciones húmedas las semillas. Generalmente, se alternan en recipientes grandes en donde se ubican capas de semillas y musgo o arena húmeda. Esta técnica demanda tiempo y la semilla es susceptible al ataque de hongos.

Lijado de semillas de Acaccia mangium antes de hervirlas por 1,5 minutos

Tratamientos con agua

Remojo de la semilla en agua fría: En un recipiente con agua se colocan las semillas, con agua suficiente para cubrirlas. Se remojan por un tiempo determinado, dependiendo de las características de la semilla, normalmente de 24 a 48 horas y se colocan a germinar. También se colocan las semillas en agua de una a dos semanas, cambiándose continuamente el agua. La semilla no debe permanecer en agua empozada, porque puede ser atacada por bacterias u hongos.

Remojo en agua caliente: Con este método se  colocan las semillas en agua fría y se llevan al fuego hasta que empiece a desprender vapor o a hervir por uno a tres minutos, luego se deja enfriar lentamente y se colocan a germinar. Usualmente se introducen en el recipiente en una bolsa de tela.

En algunos casos las semillas se depositan en un recipiente y se vierte en ellas agua hirviendo y se deja hasta el día siguiente, antes de la siembra.

Con los tratamientos con agua, se produce una penetración de agua  y oxígeno al interior de la semilla y se activan los procesos de germinación. Después de aplicar el tratamiento, se deben separar las semillas hinchadas y repetir el mismo tratamiento con las restantes, las semillas hinchadas deben sembrarse inmediatamente.

Tratamientos quÍmicos

Se trata de debilitar o alternar la permeabilidad de la cubierta de la semilla usando ácidos. En la naturaleza, la forma común, es cuando los animales comen los frutos, y  mediante los jugos gástricos desgastan la cáscara de la semilla, dejándola en condiciones de germinar al momento de ser defecada. Si la producción de plantas en vivero es grande se usan ácidos en diferentes concentraciones y formas de aplicación, clorhídrico nítrico o sulfúrico, u otras sustancias. Se deben tener precauciones, por tratarse de procedimientos peligrosos. Estos métodos se usan poco en la actualidad, aunque hay abundante literatura sobre su eficacia y modo de empleo, sin embargo son costosos y requieren condiciones especiales de manejo, para evitar accidentes.

Tratamientos hormonales

Estimulan mediante la aplicación externa, los procesos bioquímicos que dan origen a la germinación. Normalmente hay estímulo a la germinación cuando se aplica ácido giberélico (giberelina). También se han encontrado resultados positivos con auxinas y citoquininas. Es necesario tener en cuenta la concentración y dosis recomendada para cada especie, y en especial tener en cuenta, que si la cubierta de la semilla es impermeable, es necesario realizar alguno de los tratamientos antes descritos para garantizar la penetración de la hormona al interior de la semilla.

Combinaciones de tratamientos

En ocasiones el uso de dos tratamientos simultáneos mejora la germinación. Normalmente la combinación ideal es con agua antes de la siembra, dado que la imbibición es un proceso que de todas maneras tiene que surtir la semilla durante la germinación en el vivero con agua del riego. Al introducirla previamente imbibida se gana tiempo y es más factible el éxito. Se puede aplicar una recomendación general, aunque no es necesaria para un importante número de especies, consistente en remojar la semilla unas horas antes de la siembra, independientemente si necesita o no tratamiento pregerminativo.

Independientemente del tratamiento pregerminadtivo prescrito para cada especie, el remojo de la semilla en agua al menos 12 a 24 horas antes de la siembra es altamente beneficioso, dado que el agua promueve la imbibición y reduce el tiempo en germinador.

En el capítulo I se incluye para cada especie el tratamiento pregerminativo recomendado.